domingo, 16 de agosto de 2009

Un nombre en una botella

Quizás sea una tontería, pero aquella idea me pareció alentadora; debía
escribir el nombre de una persona en un papel, y enviarlo al mar dentro de una
botella; el conjuro haría que esa persona muriera irremediablemente por el
dolor del mundo.

En principio se desgarrarían sus uñas una a una, dolor chirriante y demoledor
de estómago, explotaría cada hueso del cuerpo hasta llegar a la cabeza que se
mantendría sana para sentir el hambre, la guerra, el egoísmo... hasta morir

Ellas lo querían todo y yo debía deleitarles..

Al terminar de leer este pasaje, pensé si sería buena forma de terminar con
todo sufrimiento

Cerré el libro, me lavé la cara, y con un suspiro deseé que el mundo cambiara

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