miércoles, 28 de octubre de 2009

Cuando confian en tí

¿Nunca os han dicho "yo confio en tí" sin tener que decíroslo? Pues sí... a mí sí, y si os puedo ser sincera, lo seré es muy bonito cuando sin pedir nada te dan tanto, y sin esperarlo. Esperad, me detengo y lo relato para que os estereis.

Resulta qe todos los días una va al trabajo, con la peor de sus caras a las 8 de la mañana, medio dormida y sin ganas de soportar la caravana, los coches que se cuelan, y los gritos de las madres a los niños que van tarde al cole mientras se van bebiendo ¡en la calle! un colacao (impensable cuando era niña, yo desayunaba en casa y punto... pero este es otro tema que quizás algún día escriba).

La historia va en lo siguiente, en medio de tanto movimiento de gente malhumorada, hay personas divinas que están felices de estar donde están, de ser quienes son y están orgullosos de superar las barreras que quizás les supone su minusvalía, son personas dulces, agradecidas a cada día... son personas que me han hecho pensar.

Esta mañana iba camino del trabajo, escuchando mi música en el coche y he dado no más cuatro vueltas al sitio donde trabajo buscando un aparcamiento. El trafico y la gente que tiene el mismo objetivo que yo, es decir, aparcar el coche, saca de quicio, pitidos, el coche se me cala, baja la aguja de la gasolina... y decido aparacar en el aparcamiento del trabajo y dejar de perder el tiempo, de todas formas iba a pagar por aparcar. Espero una cola infernal y, cuando me toca a mí, busco el monedero y lo que me encuentro es un billete que no me puede cambiar. A esto que me dice;

- No te preocupes, mañana me lo pagas.

Me quedo pensando, y le digo;

- Si quieres te dejo mi carnet de identidad, o mi pulsera, algo que sea de seña.

Me mira a los ojos y me pregunta para qué necesitaba hacer eso. Yo le conté que mucha gente puede no pagar después y que siempre es bueno ser precabido. Y tan pancho, el tio, con una sonrisa de oreja a oreja me dice...

- Yo confio en tí.

- Gracias.

No más.

Subí el cristal del coche, sin palabras y con una emoción increible. Esque son palabras bonitas, pienso que necesitaba escucharlo. A las doce, cuando salgo a tomarme el café le llevé el dinero... y me dijo;

- Venga mujer, hoy invita la casa.

Sinceramente, este tipo de personas no tiene maldad, y lo único que desea es estar felices, más allá del dinero. Yo solo puedo decir que me quedo flipada, que me encanta que exista gente así por el mundo

4 comentarios:

Kikas dijo...

Pues como esto debe de ser una cosa extrañísima, yo tambien escribí sobre ello, y te dejo este enlace para que veas que el mundo no es malo del todo
http://dakipalla-kikas.blogspot.com/2008/04/todavia-hay-gente-que-se-fia-de-ti.html
Es más, que hay muy buena gente
Un descubrimiento, Malvi

Malvi dijo...

Lo lei... me encantó

Kikas dijo...

Me alegro, bucearé en tu blog....¡me gusta!

Malvi dijo...

gracias!!! espero que lo disfrutes