sábado, 21 de noviembre de 2009

La semana


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La palabra Semana viene de "Séptima" que son siete días, y los días fueron consagrados a los cuerpos celestiales que los griegos podían ver;

El Lunes es el día de la luna.

EL Martes estaba consagrado a Marte, el rey de la Guerra.

El Miércoles estaba consagrado al Dios Mercurio

EL Jueves fue para Júpiter

El Viernes para Venus, la dios del amor

El Sábado viene del Latín Sabatum, descanso, también se ofrecía a Saturno

Y el Domingo es el Día del Señor, el día del Sol.

Y ahora, pensando un poco, a parte de esta información que no deja de ser al menos curiosa, para mí lo curioso es cómo los ánimos varían de un día a otro  dependiendo del día que sea. Tengas o no tengas trabajo, el fin de semana te relajas más que los demás... ¿será la cultura?

Estamos a sábado casi al medio día, y yo ya estoy cansada por el lunes... vaya vaya... Los fines de semana son muy cortos, con lo bien que se está en casita. Me he hecho muy casera últimamente.

Los lunes son días especiales, empieza la semana, volvemos al trabajo después del fin de semana... volvemos a madrugar después de dos días durmiendo a pierna suelta en el calorcito de la cama. Es el día de la Luna como antes dijimos, y cuando la miras ¿a que te evoca dormir?

Por eso, lo peor de los lunes es que es cuando mejor duermes, sin duda alguna, los domingos por la noche caes más rendido en la cama que un viernes, y el lunes mañanero la cama está más cómoda que el sábado por la mañana. Por eso mismo yo no cambio las sábanas de la cama los domingos, sino los viernes, me gusta la sensación de sábanas limpias... pero es inútil, la cama sigue gustándome más el lunes.

Llega el martes, reunión a las cuatro después de comer, el resto del día casi no cuenta, lo único que me llama la atención los martes es la reunión, lo paso realmente mal; habitación a media luz, calorcito acojedor, una voz dulce contándonos algo, que a veces entiendo (cada día más) y otras me suena a chino (cuando se habla de estadística), la voz se va extendiendo en la habitación... y mis ojos empiezan a pesarme, la cabeza oscila a su voluntad incontrolablemente al son de la voz que poco a poco se va perdiendo en mi cabeza. Como resultado me tenéis a mí (atención porque es el día de Marte, el dios de la guerra) luchando en una guerra conmigo misma por no caerme de la silla donde me recuesto sin damre cuenta. Mis compañeras me desiertan cuando ya es evidente que me he dormido, se ríen... termina la sesión y la energía vuelve a fluir. Empiezan las constantes vitales a volver en sí, y yo me voy a mi casa. Mi Casa.. donde por arte de magia tengo más vitalidad que en todo el día.

Los miércoles empezamos a trabajar a eso de las 10:15, llegamos a las 8:30 y desayunamos los que nos da tiempo, a las 9:00 vamos a una reunión y a eso de las 10:00 terminamos... llegamos al laboratorio y nos tomamos un café si ya hemos desayunado y los que no han desayunado... desayunan... el miércoles se encara con más optimismo, el día se hace más corto, trabajamos más rápido, porque tenemos menos tiempo, el desayuno, la reunión... se comen tiempo.

Llegó el Jueves y una extraña euforia recorre el cuerpo, este día no hay muchas reuniones, este día se trabaja más que los demás, pero es jueves... y mañana viernes. El día se hace corto, te ries mucho, trabajas muy bien...

¡El viernes! Sagrado viernes (consagrado a Venus, el amor) trabajamos todas las horas, pero salimos antes, contentos por dentro y por fuera. No estamos cansados (hasta que llega la tarde) estamos contentos porque el fin de semana está ahí. La tarde de los viernes suele ser tranquilita y te acuestas pronto.

Sábado... (sabattum, descanso, dormir) duermes, limpias la casa de toda la semana, pones lavadoras, tiendes, arreglas lo que dejaste para el final... descansas, sales por la noche a cenar con los amigos... un día intenso pero rápido para dar paso al domingo... (el día del Señor, no se puede hacer nada según los griegos y el critianismo) ya todo más calmado, vas a comer a los Montes si te apetece o comes con los padres y ahorras, charlas y a eso de las seis de la tarde ya vuelves a casa... osea , del domingo sólo existe medio día para hacer cosas, porque el lunes se trabaja... Y el lunes vuelta a empezar.

Los ánimos que nos fluyen por el cuerpo, como veis depende del día de la semana, deseando que lleguen dos días que menos mal que existen, porque si no, nos volveríamos locos, al menos yo que estoy acostumbrada a descansarlos... Sí que hacemos mil cosas en el "tiempo libre", pero los nervios y agobios del trabajo se quedan allí, en la mesa de trabajo. Yo he llegado a traerme trabajo a casa, y no he sido capaz de entender nada, hasta que el lunes llego con el tocho a mi mesa y me dispongo a releerlo. En el fin de semana las neuronas... al menos de trabajo, se acuestan a dormir.

Ahora bien, ¿a que estaría bien que fueran tres días de fin de semana en vez de dos? :)

2 comentarios:

Kikas dijo...

¿No te parece que hay veces que las semanas vuelan?
Es necesario intentar disfrutar de todos los días. Sé que no es sencillo. Porque no tiene sentido alguno pasarte 5 días esperando que lleguen dos que, al final es uno y medio, que, si le quitamios la lavadora, la limpieza, la compra, es uno que, si le quitamos la tarde del domingo es medio que...
Al final no has contado lo más interesante de la semana...sabado sabadete ... ;-)

Malvi dijo...

Tienes razón, ha hecho un resumen bastante bueno de lo que una vida estresante, osea, la mia cuando me lo propongo.. jajajja, hay veces que se me olvida que por encima de todo hay que estar bien más que hacer mil cosas.

gracias Kikas