miércoles, 15 de diciembre de 2010

Me encanta este cuento

La fábula del  erizo

Ayyy qué cosa más bonita

Yo quiero un Erizo
 Durante la Edad de Hielo, muchos animales  murieron a causa del frío.
Ya sabes, Señor mio, yo quiero uno, mira qué monería, qué tiernecito









Los erizos dándose cuenta de la  situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se   abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno  herían a los compañeros más cercanos, justo los que ofrecían más calor.  Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir  congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban  las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con  sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a  convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy  cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del  otro.


De esa forma pudieron sobrevivir. 

Moraleja de la  historia

La mejor relación no es  aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo  aprende a vivir con  los defectos de los demás y  admirar sus  cualidades.

La fuente de este cuento: Mi esacio de facebook. Me lo ha pasado una prima mia.

5 comentarios:

Kikas dijo...

Entre otras cosas porque la única persona perfecta que conozco soy yo. Es difícil entonces convivir con alguien más
;-)

Malvi dijo...

Contaba con ello kikas.

¿por dónde andas? ¿En Singapur?

La convivencia es complicada y la base está en la aceptación de que el otro no eres tú y tú no eres perfecto (hablo de mí, claro... no de tí que DICES ser perfecto... jejejjeje)

ósculos;)

Kikas dijo...

Recien llegado despues de tres semanitas de locura alrededor del mundo
Si no me monta mi familia un viaje de Navidad...hasta Enero no salgo al extranjero...eso que me llevo puesto
Solo una matización. Yo no digo ser prefecto...Yo soy perfecto
Parece lo mismo...pero no lo es
;-)

Malvi dijo...

Kikas... el pequeño matiz que has querido matizar.... me la liado más

jejeje
:)

Zamarat dijo...

Preciosa reflexión y lindísimas imágenes...¡Qué monos!