domingo, 2 de noviembre de 2008

De golpe y plumazo....




Así es la vida... un golpe y un plumazo y cambia de rumbo. Tanto estás hoy como puedes no estar. La vida es caprichosa y nunca se sabe qué puede ocurrir un día después de otro, puedes tener una idea, pero con la sutileza del día, hay cosas que se te escapan, por eso hay que exprimir cada minuto.





Esta semana ha muerto una persona que es como mi segunda abuela, es la Señora María, una mujer tan viva, tan llena.... que sinceramente aun no me hago a la idea, yo la llamaba para hacerla reir... y de golpe y plumazo, mi Señora María se va, sin previo aviso, sin decir adios.

Dejándolo todo, su pisito, sus amigas... todo lo que se dedicó a coleccionar o a construir, TODO se queda a la hora de partir hacia el adios verdadero... me hace reflexinoar sobremanera.


Quizás la mejor forma de vivir sea VIVIENDO... sin más, simple y llanamente.


La Naturaleza te explica las cosas, y te aconseja; Imagina la vida como un río que te va llevando al final desemboca en el mar. Sin más remedio debe acabar, sin más remedio el río nos dice adios, y en su curso ha hecho mil cosas, eso es lo importante... ha servido para algo.


Ha dado de beber a pajarillos, medio de vida para algun pececillo, un refugio para otros, un modo de vida de familias, puede haber ayudado a plantas a crecer... y todo ello, al final acaba desembocando en el mar.


El agua cae por fuerza de gravedad, se deja llevar, no pone resistencia y su razón de ser está compensada, bañar los campos, dar de beber a animales... hace lo que su curso le deja hacer... y al fin y al cabo se deja guiar por las fuerzas naturales.



Los ríos bajan por montañas, y desembocan en el mar, arrasando cn lo que sea, porque ellos deben llegar al mar... llegan, y dicen adios


Esta es la historia de cada cual cuando nace, y ¡la Naturaleza nos lo cuenta!. cuando una persona nace, lo hace para vivir como lo hace un río, por unos sitios más rápido y por otros más lento... pero sin excepción todos tenemos algo que hacer en la vida, y además todos morimos no nos salvaremos... todos sin excepción nos moriremos... de verdad...




Sin embargo la muerte tiene un significado relativo, como lo es todo.




Con la muerte se deja de estar, pero en el recuerdo siempre se está, en las cosas que te recuerdan.




Por ejemplo cuando murió mi abuelo, me aferré a lo que él me enseñó, me dió, me hizo con sus manos (por ejemplo un libro me lo forró, me hizo cajas para regalos, me hizo amar la lectura, su cuarto aun huele a él) y con ello me ha dejado su memoria, y con ello se ha quedado en mi corazón para siempre, por lo que está descansando de toda la vida pero feliz, imagino, porque me hace feliz acordarme de él.




De la Señora María diré lo mismo, me hizo el año pasado un poncho de lana, gordito, muy entrañable y me lo he colocado no más enterarme de la noticia. Ha sido un duro golpe, porque la quería mucho, y la quiero porque está aquí dentro de mi corazón, me ha dejado un tesoro, el recuerdo de su compañía y de su risa por todos estos años.



Con eso me quedo



Saludos a todos.

Malvi



3 comentarios:

Ártico dijo...

No quiero frivolizar con lo que cuentas aquí, pero "dio" no lleva tilde (deformación profesional corregir estas cosas, no te lo tomes a mal ni mucho menos) Sobre lo demás... está bien eso de quedarse con las cosas que nos han enseñado los demás, siempre y cuando nos sirvan para algo, que seguro que fue así.

Ana Balmes dijo...

Jorge Manrique, en las "Coplas Por La Muerte De Su Padre", te da la razón:

...Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


Siento mucho tu pérdida.
Un abrazo

Malvi dijo...

Muchas gracias... lo cierto es que esto de ley de vida... pero cuesta tanto... aunque estés muy preparada, jamás se está suficientemente preparada.

Anna, gracias de nuevo, no dejes de visitarme

besos