sábado, 29 de noviembre de 2008

En busca de la felicidad (Capitulo IV)


Cuando Jimena despertó, se dió cuenta de que no estaba sola, sus hermanas, su madre, su abuela y alguna amiga que otra, estaban a su alrededor a la espera de alguna mejoría en su salud recientemente perturbada por algo que aun desconocían, lo que doblemente las estaba asustando más y más.


Fuera de la habitación llovía sin cesar, la tormenta había estallado, el primer trueno sonó al verlo, al ver a un lobo feroz con cuerpo de ángel. Tenía mucho miedo.


Se dio cuenta de que debía tomar una decisión. Quizás lo mejor sería huir. Estaba segura de que la Naturaleza iba a hacerse presente en su evolución

Este ensamiento fue anidando se en su mente y empezó a tomar forma.

Estaba enamorada de un homnre, pero sin embargo estaba embarazada de otro hombre al que no amaba... sí... fue ferozmente forzada por el Lobo al que antes nos referimos.

Largos paseos en absoluto silencio... dejando que la brisa y el sol la aconsejaran, porque la Naturaleza cuando quiere te habla, y te ayuda.

Su soltura para caminar por el campo y las horas de sol y silencio ayudaron a planear la escapada.

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