martes, 4 de noviembre de 2008

Un poquito de luz


"No quería repetir, pero un hilo de sangre ya le caía por la comisura"





... No, ese no podía ser el final de su historia, ni el principio de otra... Martina no sabía de qué escribir.


Tenía una historia entre manos, pero no sabía encajarlo en una buena historia que la sacara del apuro en que se había metido, el Señor de las Tinieblas esperaba esa historia a cambio de la vida de sus hermanos.


Pensaba que ese final era un poco de risa para el lector que la estaba aguardando, sobretodo sabiendo que no era bueno... más bien era una criatura harta de ver el mal por todas partes...


Ahí estaba la cuestión, esa era la pista que estaba esperando encontrar, y se dispuso a escribir... "Un poquito de luz", así lo llamó y, desde entonces, sus dedos no pudieron parar en tooooda una noche.


La historia que quería contarle, trataba de una familia de gnomos, que felices vivían en el campo y ayudaban a muchos animales, les echaban un cable para ser un poquito más felices día a día, todos los animales los necesitaban y hacer el bien era lo mejor que sabían hacer.


Queridos lectores, coincidiréis conmigo en que en toda historia tiene que haber un ser malvado que le dé un poco de intriga y de nerviosismo. Martina pensaba igual, así que lo tenía planeado, podría contarle a El Señor de las Tinieblas su propia historia, para que pudiera apreciar desde otro punto de vista cuán malvado era, y cuán feliz podría ser si hacía el bien.


Al día siguiente, Martina se arregló muy primorosamente sin saber por qué, iría a una cueva donde el olor no se podía decir que se cuidara mucho, donde la pulcritud... no entendía de existencia, donde lo oscuro y lo malvado era lo predominante.


Finalmente pensó que debía ir acorde con su novela, "Un poquito de luz", esa era su gran oportunidad de salvar a sus hermanos, sus tesoros, eran lo único que le quedaba en la vida, pues sus padres ya se fueron.


Cuando llegó a la cueva, tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos por no vomitar, el olor la turbaba, y la claridad de la calle no la dejaba ver con certeza qué había dentro... empezaba a temblar de miedo.


Llamó al Señor de las Tinieblas y éste salió, poco a poco se fue acostumbrando a la oscuridad y para cuando él estaba frente a ella, sus ojos ya estaban a costumbrados a la penumbra y lo pudo ver con claridad.


EL Señor de las Tinieblas estaba nervioso, pues no quería perder a sus víctimas, pero estaba loco por leer una buena novela, una novela que le chocara y le enorgulleciera de haber ido al colegio de pequeño y haber aprendido a leer.


Sus sentimientos estaban encontrados, y su palabra, aunque fuera malvado, tenía más peso que el plomo, vencieron sus ganas de leer algo realmente bueno, así que se puso sus gafas, se encendió una pipa y se sentó en su rincón favorito, el más fétido de la cueva, allí no lo molestaría nadie sin antes haber vomitado, y haberse jurado hablar rápido para no fallecer de asfixia.


Quedó estupefacto, le había encantado, pero no sólo eso, sino que había algo que le trastocaba su modo de ver las cosas, ahora ya no veia las cosas igual, ahora miraba de otra manera, ahora estaba confundido, Sabía que su razón de ser era ser malvado, pero si se comparaba con los gnomos... los gnomos de la novela... su vida parecía rastrera.. no no... ERA rastrera, y le invadió un sentimiento de culpa.


Acto seguido, se levantó, y felicitó a Martina obsequiándole con, en ese momento, lo que era su mejor diversión, le obsequió con la libertad de sus hermanos, tal y como había prometido.


Así mismo, comentó con Martina algunos aspectos de la novela, y le preguntó cómo podría cambiar su vida.


Martina no daba crédito a lo que sus oidos escuchaban.


Martina no sabía qué pensar.


Martina era afortunada porque un corazón de hielo había sido derretido con sus palabras.


El Señor de las Tinieblas cambió de forma de vida, empezó a buscar gente, se mudó de cueva a otra mejor, más límpia... Martina había hecho con esa novela lo que su título quería hacer... le dio un poquito de luz a su vida, ya no era El Señor de las tinieblas, ahora se llamaba simplemente Señor.

7 comentarios:

*Sechat* dijo...

¿Sabes? No me ha parecido infantil, me parece un hermoso cuento, donde como bien dices, hay buenos y malos y una moraleja o lo que es mejor un cambio: el malo rectifica y pasa a ser menos malo. ¡Me ha gustado! Por cierto, la fotografía me parece muy apropiada dada la historia y la frase que facilitó Beleita y el título me ha encantado.

P.D.: Me intriga que tu blog se llame "De todo un poco... pero casi nada" considero que tus escritos son muy optimistas y el título suena algo más pesimista. Es sólo una opinión, no te ofendas, por favor. Te leo.

Malvi dijo...

No me ofendo... GRACIAS... Pretendo hablar de todo... pero como todo es muhco se queda en nada

besos
Añádeme a tu blog!


besos

Sara dijo...

Un cuento delicioso!! ;)

synnove dijo...

¡hola!

Tardé en venir, lo siento.
Pero ha merecido la pena, ¡me encantan los cuentos! Yo llevo unos meses sin escribir ninguna de mis 'azuladas', y me has picado, puede que me ponga... a ver que sale...

Saluditos

Ártic dijo...

Buenas, respondiendo a tu comentario en el cuentacuentos, supongo que la gente programa las cosas para crear expectación y como, según veo yo, esto está un pelín muerto... así se "gana" gente para que te lea. Total, una chorrada. Que la cosa no está en el número de firmas, sino en que uno se quede medianamente satisfecho con lo que escribe.

Así que tu mensaje en mi espacio es para que me pase a leer tu blog, así, por encima. Bien pues como la curiosidad mató al gato aquí estoy, sin gana alguna de ponerme a leer ahora mismo xD
En fin, que me dejaré caer de nuevo y leeré alguna de tus publicaciones, qué menos después de haber leido tú un tostón ;)

Ale!

carlos dijo...

Por fin vencimos a la tecnología!
Como te decía tu relato nos envuelve en lo que es la lectura de los cuentos de antaño.Muy bien el como adaptas la frase al hilo de la narración y sin perder en todo momento el libro su protagonismo.Un cuento contado desde dentro.
Enhorabuena por el nuevo look del blog y por seguir con esa ilusión escribiendo y transmitiéndola.
Y escribe sin ponerte trabas ni filtros,que surjan las historias!
Un abrazo!

Malvi dijo...

Sabes que me alagan mucho tus comentarios

gracias

Malvi