domingo, 14 de diciembre de 2008

Cuando una no es coherente con la vida que lleva y la que le gustaría llevar... es agotador

Se cayó...

Las piernas flaquearon, su cuerpo no respondió y quedó tendida en la entrada de sus aposentos, llena de dolor y más aun de angustia, lloró y lloró hasta dejar sin lágrimas sus ojos, quedando en un silencio disfrazado de paz, mas no lo era, era pura angustia.



Todo su mundo estaba dando vueltas alrededor de ella, ¿o no era su mundo? y era incapaz de pararlo o incluso controlar lo que le pasaba, simplemente no podía más, el enorme estrés que la había estado acosando durante los meses anteriores por intentar contentar a todos los de su alrededor, había hecho mella y justo ahora su cuerpo la estaba alertando de que no era el momento de seguir... debía parar y empezar a caminar por sí misma.



Los pensamientos se agolpaban en su cabeza, la mente le daba vueltas y un rugido interior fuerte y estremecedor la hizo parar en seco, quedó dormida en un sueño muy profundo, allí tendida en el suelo, sin fuerzas para nada más.



Cuando la vio su abuelo, quien la conocía bien y ya había estado hablando con ella sobre "su" vida, sabiendo que esto tarde o temprano iba a ocurrir, muy tranquilo, la recogió con mucho cuidado, sin estropear sus rizos rubios, y cuidando con todo detalle que el vestido no se le arrugara ni un poco, la tendió en su cama llena de almohadones, con mantas blancas y sábanas recién cambiadas y la dejó dormir envuelta en todo lo que ella merecía, paz y tranquilidad, olores a jazmín, a rosas, todo pretendia ser algo parecido a un sitio confortable.



Las doncellas se encargaron de cambiarle sus ropas, y le pusieron la ropa de cama, estaba preciosa, parecía muy tranquila, pero sus sentidos estaban angustiados... estaba aterrorizada y una enorme pesadilla no la dejó descansar en paz en días... estaba agotada, y en esta ocasión no podía soñar, no podía sentir... esperaba que este sueño reparador lo fuera de verdad y le construyera un gran armazón a su alrededor para que nada la turbara, para que nadie le hiciera daño... no podía más.



Todo lo que decidía estaba mal pensado, todo lo que hacía estaba mal hecho y todo cuanto deseaba... era salir corriendo de aquella carcel con forma de castillo encantador.

Mas el sueño es sueño y no es realidad, cuando despertó, ya descansada, vio que el mundo seguía siendo mundo, que la gente era la misma, pero los ojos de su abuelo le inspiraron un poquito de esperanza, su abuelo la iba a ayudar a dar su gran paso... ella era una princesa que no creia en cuentos de hadas, no quería matrimonio, no quería príncipes ni obligaciones más allá de las que la vida la implantara, ella no estaba hch para la realeza, ella estaba hecha para soñar, trabajar y vivir una vida plena, sin normas, sin principes y sin nada más que ella, sus libros y sus historias secretas, pues llevaba más de una año trabajando en secreto en una novela.

6 comentarios:

*Sechat* dijo...

¡Qué bonito! Apuesto que su novela es un éxito.

Virginia Vadillo dijo...

Sí, es verdad, vivir una vida que no es la que quieres es agotador, es lo más agotador del mundo... el problema es que suele ser difícil despertar de ese sueño.
Muy original la forma de contarlo, como un cuento de princesas, me ha gustado!! ;)

Paula dijo...

me gusta mucho el final. sobre todo la última frase. yo también he empezado en secreto varias novelas y las he dejado a medias, también en secreto jeje.
buena historia.
saludos!

Sara dijo...

Nunca un título casó tan bien con un texto... ;)

Hay veces que las cosas van tan rápido que perdemos el control sobre ellas... y sobre nosotros mismos.

Un saludo.

Malvi dijo...

Muchas gracias..... me han encantado vuestros comentarios... me motivan, en serio.

besos

Artico dijo...

Me ha gustado el cuento, sales de la típica idea de película a la que estamos acostumbrados todos y nos acercas la parte humana de esa persona, sin olvidar que, lo más importante sin lugar a duda, son los sueños y las ganas de hacer cosas que tenga cada uno.

Un saludete Malvi