jueves, 18 de diciembre de 2008

Un cuento, una bruja buena y, en medio, yo con cinco años


- Y ahora sóplale a la luz.


Me dijo aquella malvada anciana. Su rostro me daba miedo y esa arruga de su nariz, me daba asco, tenía pelos, blancos y negros, y una voz aterradora, por un segundo quedé paralizada.


Cómo iba a desperdiciar uno de los que quizás serían mis últimos alientos para apagar la única luz que quedaba en aquella inmensa mansión, si un poquito de luz, cómo vería la verdad de las cosas, las formas, los defectos y lo bonito...


Era una situación muy difícil, porque en el día la casa era bella, pero de noche... todo era confusión, todo me daba miedo, todas las cosas bonitas, ahora me parecían feas.... ¿Cómo iba a apagar yo la úica luz que me aclaraba las cosas?, eso no podía ser... así que se lo dije con voz muy firme;


- ¡NO!


La malvada vieja me miró con los ojos salientes, berruga en nariz, pelos por toda la cara, toda aterradora, pero la iluminé con la vela...
Era mi abuela, la berruga eran sus gafas después de haberme leido un cuento de miedo, y quería apagar la luz, porque ya era la hora de dormir... hora de cerrar los ojos y empezar a soñar cosas bonitas.


La luz la apagó ella misma, aunque me dejó la puerta abierta, me dio un beso en la frente, así que de malvada nada, y me dijo susurrante:


- Que duermas bien, angelito... Buenas noches

4 comentarios:

Virginia Vadillo dijo...

Jejeje, que tierno... Es que de noche y con las luces apagadas, las cosas casi nunca son lo que parecen ;)

*Sechat* dijo...

¡Pobre abuela tuya!, ¿Qué no soportarán las madres de sus hijos y qué no tolerarán las abuelas a sus nietos? Me ha gustado.

Malvi dijo...

jaja... las abuelas.... agelicas lo soportan todo

Sara dijo...

Jiji... genial la mezcla entre fantasía y realidad! ;)

Feliz Navidad!!