sábado, 3 de enero de 2009

¿Y ahora qué?


Suenan voces a mi alrededor, sin embargo... estoy sola

¿Y ahora qué?¿Ahora qué hago yo? Mi cabeza me lo repite una y otra vez.

Un hombre dibujando el paisaje, mi curiosidad se acerca a él y me impulsa a levantarme con cualquier pretexto para ver cómo la su obra, y la tentación me insta a preguntarle al Señor si me la regalaría.

Sigo pensando ¿Y ahora qué? ¿y ahora qué?

Estoy algo destrozada y tego la mente en blanco. Sólo tengo cabeza para observar el mar, tan tanquilo, siempre en movimiento pero incontrolablemente tranquilo y pacífico.

Más voces a mi elrededor, me distraen, pero ninguna es cnocida.

Una pareja enamorada, dos amigas cotilleando sobre la última salida al centro y dos abuelillos discutiendo sobre palabras sin sentido, inconclusas para mí pero con bastante sentido para ellos,están haciendo el crucigrama del Sur.

De fondo, mar va y mar viene, susurro agradable, susurro que habla, no calla jamas, agradable olor a playa, suave rumor de las aguas que van y vienen, todo lo envuelve una mágica brisa. Pasan muchas gaviotas volando... atrapan toda mi atención.

Gaviotas volando de un sitio para otro buscando algún pececillo inocente que llevarse al estómago, quizás tengas hijos y quieran llevarlos para alimentarlos... ¿quién sabeloo pensarán las gaviotas? ¿piensan las gaviotas? ¿pensará una hormiga?

Las gaviotas vuelan tan pegaditas al mar que de lejos parecen empapar los extremos de las alas con el agua salada... con una armonía pasmosa, alas abajo, alas arriba y me desconcierta que puedan volar.

Visión agradable que evoca tranquilidad y equilibrio.

Aunque yo no estoy ni tranquila ni me siento en equilibrio ¿Y ahora qué? Empezar de nuevo ¿buscar? ¿encontraré algo? No sé.... no sé... Debo descansar un poco, pero no tengo sueño.

Hay nubes en el cielo amenazando lluvia.

El cielo está blanco y el mar, como espejo, lo refleja estando aun más blanco

Reflejos dispares en el espejo marino, gaviotas volando, un niño jugando a lo lejos con la arena mojada y un perro loco por bañarse.

En las rocas, que, por cierto, también se reflejan, observo que la marea del mar deja huella, como cada momento de la vida, de una u otra forma, todo deja huella, la marea del mar...

¿Y ahora qué hago? ¿Qué busco? ¿me dedico a la boda del tirón? ¿y ahora qué hago? ¿y ahora qué? Necesito dinero... el paro, hay que solicitrlo ya... mientras... mientras... ¡mientras! no sé...

El espejo marino parece algo tan compacto que cuesta creer que sea lugar óptimo para seres vivos, parece imposible que no se pueda caminar sobre él.

Más voces, más sola. Bueno, estamos mi cabeza dando tumbos de un sitio a otro, mis ojos, un papel, un boli y yo, falta mi novela del momento (La sombra del viento)... además más voces, más gritos, risas, holas y adioses... esto está empezando a dejar de ser tranquilo.

Y el mar sigue su rutina, va y viene, armonioso, tranquilo, siempre en incontrolable movimiento.

Yo, recojo mis cosas, pago un café y me voy para mi casa, despacio, pensando cada paso y disfrutando del mar, eterno espejo marino, ejemplo de continuidad, genio y aceptación... El mar

2 comentarios:

Cathy Pazos dijo...

Pegada al mar puedes pensar, reflexionar, soñar y volar alto y es que el mar es capaz de sacarte del mundo real, elevarte con su brisa y hacer que puedas tocar el cielo.

Lindo post, besitos

Raúl dijo...

En el paro???Por cierto te llame estas fiestas y me cortaste 2 veces, sigo esperando si kieres.