sábado, 2 de mayo de 2009

Quisiera ser avestruz

Donde se confunden relojes con lunas... y las lunas parecen estrellas... ¿Por qué no vivir allá? un lugar sin preocupaciones, un lugar limpio, sin censuras, sin relojes. Chasquido de dedos, y en un pis pas estar en ese mundo... sería perfecto.

Allá, donde no existe el tiempo ni el orden, induciéndote a la evolución, induciéndote hacia un mundo mejor, querer mejorarlo quizás sea la tarea que debería tener la humanidad, sin embargo... tristemente no es así, y si lo es... ¡ufff! entre dos o tres se están encargando de mal hacerlo... en ese punto de desorden está ella... mi familia entera.

Necesito escapar, pues miro a un lado y veo un militar con una pistola y en el otro lado veo a Papá haciendo con una puerta una especie de cabaña, esta noche hay combate, y debemos escondernos para sobrevivir. Mi hijo duerme junto a un fusil... no es algo normal, ¿qué está siendo de su infancia? ¿Qué será de su desafortunado padre? Imagino que ni sabrá que existe y que se parece a él, tiene sus ojos; lo sé porque los míos no los tiene, y mientras duró la violación, tuve que cerrar los ojos, el dolor me desgarraba entera la piel, además de los moratones, ese desgraciado me hizo un regalo, de joven me regaló a mi ángel, mi hijo, lo mejor que hay en mi vida...

Si pudiera hacer un clac con mis dedos y cambiar el mundo, lo haría, pues que yo sufra esta guerra, no me importa, pero Papá es muy viejo ya, y no me gustaría pensar que sus últimos días están llenos de temor, de miedo, de sed de armonía. y ya por no hablar de la inocencia de mi hijo... ¿dónde está escondida? ¿seré mala madre?... ¡uff! mucha presión.

Me da pánico que en un asalto nos violen a Laura y a mí, nos maltraten delante de un pobre hombre que, sin recursos, no puede ni protegernos del mal... mi padre, y delante también de un chiquillo sin niñez, un pequeño hombrecillo con mente de lucha y ansia de amor, ternura, de juegos infantiles, escondites con la certeza de que si te pillan, la mogas y no te matan, como es el escondite aquí... en plena guerra... Dios mío... ¿Dónde estas? ¡qué bien te escondes, hijo mío! (Que Papá no escuche estas palabras, se molesta mucho, Mamá murió en una violación, ante tanta barbaridad, quiso morir, Papá piensa que lo hizo como Jesús en su cruz, por nosotros... nuestras propias creencias nos pueden llegar a consolar incluso dentro de las atrocidades que nos estamos acostumbrando a ver)

No quisiera esto para nadie. No creo que sea tan difícil vivir tranquila, en tu vida, sembrando y recogiendo tu propia comida, sembrando y recogiendo...

Nos estamos acostumbrando justo a lo contrario... ¿qué será de mí y de mi familia? ¿qué será de mi hijo?

3 comentarios:

Reithor dijo...

vaya giro que da la historia en el tercer párrafo... ¿donde has metido a estos pobres? No es un lugar agradable desde luego. Bueno, a ver si escapan y pueden tener una vida mejor.

¡Un saludo!

Angelical dijo...

Contraste del principio (tan lírico) para arrastrarnos a una continuación dura que nos lleva a un final lleno de desesperanza. Bien enlazadas las ideas y el retrato de una realidad contundente. Felicidades.

Cathy Pazos dijo...

Una historia con un giro inesperado, los finales no siempre son felices no? como todo, como parte de la vida.

Besitos
:D