lunes, 25 de enero de 2010

Último día en Cabañeros

Los últimos días son un rollo siempre. Pero cuando es con gente a la que quieres y sabes que no vas a tardar en verlos, la esperanza queda ahí, es como si las despedidas fueran más suaves.

Después de cenar volvimos a la casa, calentita y después de atravesar la boca del lobo. El cielo estaba estrellado y vimos en el camino un pequeño jabalí que cruzaba la carretera... durante el caminome dio tiempo a echar una cabezadita antes de llegar a la casa.

Al llegar a la casa, ni copa ni ná, más jóvenes quizás hubiéramos puesto copas y hubiéramos bebido... pero nada. El cuerpo no nos lo pedía, en cambio, sí nos pide "totem"... y empezamos a jugar. No sé cuántas horas jugamos, sólo sé que es una de las veces que más me he reido en mi vida. El totem volaba en las luchas por coseguirlo, y el juego llegaba a unos extremos en que es mejor perder que ganar, si pierdes sigues jugando hasta el final. En fin... genial.

Al madrugador, se le antojó agua "del tiempo" y sacó una botella de agua a la puerta de la casa, para que se enfriara y de paso, para ver qué pasaba si la dejaba toda la noche, los coches tenían escarcha congalada. Esque estábamos a bajocero...

A la mañana siguiente, en efecto, estos dos fueron directos a ver la botella de agua. Estaba completamente congelada. Esta mañana fue diferente de la anterior, estábamos nostálgicos. La vuelta a la vida normal, es así.

Nos levantamos pronto ( a eso de las 9:30h.) para hacer la maleta, que siempre que nos vamos de finde somos un desastre con ella. Y desayunamos. Estuvimos preparando la casa limpiando algunas cosas, quitando del medio y demás para dejar la casa perfecta y que nos sobrara tiempo para jugar una ultima vez al totem.

Es Señor casero, nos trajo un vinito blanco, con chacina y queso en una cestita el dia antes por si queríamos. Nosotros lo aprovechamos para comer en el camino. Estábamos a unas cuantas horas de casa y no pensábamos parar a comer.

La idea era llegar cuanto antes. Se avecinaba una gran tormenta y podían cortar carreteras... ¿Imaginais lo que hubiera pasado? Al día siguiente trabajábamos y no nos podíamos permitir eso. Bueno, al día siguiente trabajaba YO, mi marido se quedaba en la cama muy calentito mientras yo madrugaba.

DEspués de descongelar el coche y como despedida de la casa, el casero nos enseñó una última sorpresa. Tenía una cierva, una jabalina y dos mufones (hembras ambas). Cuando las vi, se me herizó la piel y más aun cuando el dueño las llamaba y aparecían como perrillas, iban y venían cuando sonabam sus nombres, y se las veia felices. Animales salvajes, cuidadas por un humanos felices... pude tocar la cabecilla de la cierva, que era muy joven, por cierto. La jabalina al ver a su dueño, se le acercó y se le tumbó boca arriba para que le tocara la panza... Vaya vaya... No lloré, pero casi. Estaba tan emocionada que no me slían las palabras.

El punto y final al asunto se dio cuando al despedirnos de la cierva (que por cierto muy bonita muy bonita... pero yo conozco a dos que después se la comen) cerramos la puerta y aparecen los perros de este Señor... más grandes que yo, una muy viejita que no podía ya ni ladrar, una bueno perra en su tiempo seguro, y dos perros más, uno de mediana edad y uno muy joven, pero gigantesco, al cual le di un poco de juego. Madre mia que animales más bonitos y agradecidos. Pienso que la base de todo está en que estos animales estaban cuidados con amor. Y por eso han salido tan buenos y serviciales. Esque tendríais que ir a verlos. Son maravillosos.

Al salir del juego del perro se caen en la puerta mi marido y el madrugador, ¡plaf! y mira que el casero les había advertido del charco congelado... ellos embargados por la emoción de la despedida no usaron los oidos y cayeron como dos moscardones (Podría decir moscas, pero esque las moscas son mas pequeñas que los moscardones).

Nos despedimos, nos prometemos una salida pronta y ... vuelta a casa a eso de las doce y media.

Todo el camino de vuelta estuvo nevando, nunca había visto yo nevar. Y en este viaje me hinché. Hacía viento, hacía frio... y coches y camiones habían volcado en la cuneta de algunos tramos de autovía. Eso hacía que muchos estuieran aguantando un atasco increible. Menos mal que nosotros no. Fuimos detrás de un coche de la guardia civil casi todo el camino y llegamos sanos y salvos. Estaba nevando hasta en Casabermeja, que está al lado de Málaga... así que sí... hacía frio.

Llegué a casa agradecida del calor de mi hogar, agradecida por un fin de semana maravilloso y agradecida también por todo lo que me está pasando ahora.

GRACIAS A TODOS, me he emocionado al final y todo, PORQUE DE UNA MANERA O DE OTRA ME ESTAIS AYUDANDO A CRECER.

4 comentarios:

Kikas dijo...

No crezcas mucho Malvi, no sea que se te vayan a quedar los pantalones tobilleros ;-)
Que la gente mayor es muy aburrida

Malvi dijo...

jajajaja... gracias

Carrascal Bollo dijo...

He vuelto a retomar esta serie entera de tu cumpleaños.

La verdad es que lo cuentas con un cariño y un mimo que ilusiona. Demuestras verdadero amor hacia las personas que te acompañaron y hacia los animales y la naturaleza.

Transmites todo eso y se agradece. Mucho.

Muchas gracias malvi

Malvi dijo...

Gracias Carrascal!

La verdad es que tal y como lo percibes es como es.

Aquel fin de semana fue muy especial para mí, puesto que no me lo esperaba. Además la gente que estuvo a mi lado es gente a la que quiero mucho.

Dice mucho de esas personas que quisieran estar allí conmigo y mi marido, espero que fines de semana como aquel sigan por mucho tiempo

un beso y gracias de nuevo!!