domingo, 10 de abril de 2011

La Semana Santa.. tiempo de Pascua

Dentro de poco empezamos lo que para muchos es la semana de las semanas, la semana más importante del año... La Semana Santa. (Espero que no llueva)

De jovencilla, en el colegio, me encantaba porque eran vacaciones, aunque después de las notas, eso no me gustaba mucho, nunca eran del todo buenas, siempre tenía que estudiar algo... Pero he de decir que no me prohibían hacer nada. Mis padres se han portado siempre muy bien conmigo, me han premiado cuando lo he merecido, en aquel momento luchaba y estudiaba desde muy temprano para conseguir mi objetivo, aprobar y salir de procesiones por las tardes con mis amigas. El resultado estaba claro; Salía por las tardes-noches "de procesiones" y nunca las veía, claro... era la excusa. Y al empezar de nuevo el colegio, lo recuperaba todo y seguía el curso normal. Por eso confiaban en mí, en  mi buen hacer, y siempre el miércoles Santo, me dejaban salir de "retiro" a algun pueblo, con mi grupo cristiano... Allí la Semana Santa era otra, nada de excusas para salir, allí las cosas se sentían de otra manera. 

La foto, desde luego no es mía, la fuente es aquí
Es la iglesia de Canillas de Albaida
Y esque hay Semanas Santas y Semanas Santas, y las de los pueblos, al menos en los que yo he estado, la semana se vive desde muy dentro.

Hay de todo, pero son sentidas y las tradiciones en los pueblos se cumplen, cada uno tiene las suyas, y eso los enriquece. 

El primer pueblo al que fui de Pascua fue Canillas de Albaida, Yo contaba con 14 años (más o menos, primero de BUP= tercero de la ESO, para que nos situemos) y dormimos en una antigua escuela donde como únicos inquilinos había una familia de auténticas cucarachas, eran grandes y asquerosas... menos mal que no había ratas.

Como en todos lo pueblos hay gente mayor y vieja y hay un grupillo de jóvenes. Estaba la plaza del pueblo desde donde salía siempre el mismo trono al que paseaban todos los días de la semana al son de la misma banda que siempre tocaba la misma melodía y, para terminar, algún vecino lleno de júbilo cuando se efectuaba el cierre daba dos tiros al aire con su escopeta (¡¡¡¡pá pá!!!!) y a eso le seguía un sonoro aplauso. Aquello era un verdadero espectáculo... 

Primero por el frío que hacía y el frío que tenían mis compis de grupo quienes no se llevaron un abrigo para "ligar" más, para estar más bellas.

Segundo por la alegría de fiesta que reinaba en el pueblo. Es sabido que la apertura de una tienda en un pueblo es un gran acontecimiento, imaginad unas procesiones, eso se sale de todas las rutinas... eso es genial para cualquier persona que vive en un pueblo donde nunca pasa nada, este tipo de eventos es algo que hacer divertido y diferente.

Aun así, lo viven como un momento de compartir, de pasar un rato todo el pueblo juntos charlando, bebiendo... simplemente estando ahí. Ahora bien, las cosas serias, los oficios, las procesiones más solemnes se hacían en silencio, rezando o tocando un tambor a modo de pasos (pom, pom, pom, pom)
Esas procesiones "solemnes" y más importantes, menos folclóricas eran el jueves por la mañana todos los hombres del pueblo a las ¡seis! y el viernes por la noche las mujeres a las doce, había alguien encargado de ir casa por casa avisando de la procesión, era casi obligatorio)

Cada día de "Pascua" tenía su aquél. Cada día tenía su reflexión y su consiguiente trabajo personal.

El jueves era (y es) el día de la cruz y la última cena, el viernes el día de la muerte, el sábado día de reflexión y silencio, y sábado por la noche la resurrección, nuestra última noche en el pueblo, había una fiesta organizada por algún grupo de monjas y nunca dormíamos. Bebimos un poquito de vinito dulce... Estaba realmente bueno, le compré a mi padre una botella.

La verdad es que al volver a casa, después de casi cuatro días fuera, llegaba como nueva, llegaba super bien... y al día siguiente, al colegio!... Me encantaba porque siempre llevaba la naricilla y los pómulos un poquillo coloraditos a causa del sol.

En los días pertinentes os contaré los oficios de cada día. Todo aquello era realmente enriquecedor.

2 comentarios:

Kikas dijo...

Eso de pueblerino no suena bien, Malvi, jejeje

Malvi dijo...

Ahora mejor? Tenías razón

gracias!