domingo, 3 de julio de 2011

Un relato... ¡Hace tiempo que no escribía!

La muerte es solo el comienzo.

No hay día sin noche, no hay principio sin fin, no hay gloria sin pena, así que la muerte tan solo es el principio…

Esas palabras me decía mi abuela. Si las pienso ahora que ella se ha ido, creo que tiene más sentido aun que cuando nos las decía. Ella termina pero comienzan muchas cosas… para empezar, una vida sin ella está comenzando. Eso se me hace duro, pero es así.

Empiezo mi camino sin sus consejos, sin sus cotilleos, sin su risa y sin su manera de dejarme fácil una broma, sin nuestros paseos largos y meditados.

Acabo de acordarme de uno de aquellos paseos.

Aquel día, el aire veraniego soplaba más agradable de lo normal, todo estaba impregnado de olor a Dama de Noche; olor que cabe decir, siempre he relacionado con mi abuela, tan dulce tan penetrante, así era ella.

Ese día estaba muy contenta porque se había puesto uñas de gel, cosa que me hacía tanta gracia que no pude evitar que se molestara conmigo por esa risa floja que sentía al verle las manos, muy bonitas pero que, al fin y al cabo desentonaban cien por cien con una abuela. Aunque la mía, no era una abuela normal, ella fumaba puros, montaba en bicicleta y como nueva novedad, tenía uñas de gel.

-         Abuela es que las uñas son para las jovenzuelas… a tu edad… unas uñas de gel… ¿qué quieres, ligar?

A esa “gracia” le siguió una carcajada muy sonora por mi parte y una colleja por su parte.

Como se veía radiante con sus kilómetros de gel y su reciente tinte azabache perfectamente  homogéneo acompañado de un recogido especial que lucía con una elegancia desconocida para mí, incluso coqueta podría decir, le pinté los ojos, le pinté los labios, un poquito de colorete y un poquito de carmín en los labios, estaba lista para un paseo de modelos.

Decidí llevarla al paseo marítimo, seguro que habría mucha concurrencia y todo el mundo podría admirarla abiertamente.
Esperaba muchos elogios, esperaba que las amigas de ella nos pararan para admirarla de cerca  y así poderle decir lo guapísima que estaba. Teníais que haberla visto, estaba muy metida en su papel sexy… pero nadie nos paró.

Ella se percató de mi molestia y me dijo;

-         Es una pérdida de tiempo no disfrutar de un momento agradable que no sale como habías planeado. Pierdes el tiempo querida… las cosas no siempre salen como queremos que salgan, es más, si te sirve de consuelo, las cosas están saliendo como yo quiero que salgan… no quiero pararme con nadie. Sólo quiero disfrutar de este momento contigo.

En ese momento pasó un hombre con unas biznagas y nos regalamos una a cada una.


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