jueves, 28 de enero de 2010

Las costurillas

Últimamente, a parte de seguir escribiendo atendiento a más factores y nuevos, consultado un magnífico libro que me regalaron mis cuñados estas navidades que se llama además "Escribir" (es intuitivo) de la editorial SM...

Me está dando por hacer manualidades, muñecas de trapo, trabajos con fieltro... con estos últimos llevo más tiempo, pero ahora más específicamente con broches y muñecas... vaya costurilla que me estoy volviendo. Y ¿sabeis una cosa? me encanta. No pongo ni música... me entretengo con ello y ya está. Que pase el tiempo... y pasa... y vuela...

Lo que más me gusta es la satisfacción que da al ver terminada la muñeca o lo que estés haciendo...

Pienso que es una forma de hacer que salga la personalidad de cada uno, es una forma de independencia. De sentirse válido. Además si está por ahí pululando una buena novela, si te aburres de coser, te pones a leer o si no a escribir...

Me gustan demasiadas cosas, y muy a menudo, me bloqueo porque lo quiero hacer todo y eso de "por partes" no vale en esos momentos, porque lo quiero hacer todo, además a la vez, y como no se puede... no hago nada y me amargo.

Cuando se me olvidan estas chalauras, vuelvo a hacer estas cosas que me gustan y la vida me parece mucho mejor, más llevadera, muy muy plena, lo mejor de todo es que las cosas se relativizan; los problemas en el trabajo se quedan allí, me dan ganas infinitas de salir corriendo a la casa a hacer esas cosas que me gustan.

Además no me había dado cuenta de la magnitud de Internet, ¿Se te ocurre un hobby? Pues a cinco mil personas iguales o desiguales que tú ya lo están haciendo o lo hacen desde hace muchos más años que tú, y... claro, hay muchísima información.

La verdad es que después de una hora desde que empecé a escribir esta entrada, he llegado a la conclusión de que las manualidades, el ver las cosas que has hecho, sentirte orgullosa, como si de una meta se tratase... todo eso... y más... Siempre será bueno.

Buenas noches queridos lectores.

5 comentarios:

Kikas dijo...

No te haré compañía con las manualidades, Malvi.
Como decía mi amigo el Charro (llamado el Innombrable en mi blog) yo tengo cuatro pies, lo que pasa es que uso calcetines solo en dos.
Mi santa en nuestra lista de bodas metió un taladro, y fue la última pelea seria antes del bodorrio. Luego he de reconocer que me fue muy útil optimizando tiempo y esfuerzos, como hacer solo un agujero y ser capaz de colgar cuadros en dos habitaciones diferentes (A ambos lados de la pared), aunque en una de las habitaciones el agujero me quedase un tanto descentrado.
Luego aprendí, y ahora utilizo un invento maravilloso. Se llama "No mas clavos", y es un pegamento que como te despistes, para despegar el dedo te tienes que llevar puesta media pared.
En fín, eso que se llama evolución

Malvi dijo...

jajajaja, te imagino haciendo el agujero en la dos paredes! Eso les pasa a todos al principio, nunca se sabe usar hasta que, ers papi y lo sabes hacer todo..Así vemos las hijas a nuestros papis.

Creo que hablaré con mi marido de ese pegamento. AHora bien, hay un problema, tienes que pensarte muy muy bien si quieres el cuadro ahí toooda la vida, porque no vea para arrancarlo, ¿no?

beso!

Kikas dijo...

¡Claro, Malvi! Yo soy varón, y como tal simple. Y si ese cuadro está bien ahí...¿Para qué cambiarlo?
¿Cambian los cuadros de sitio en el Prado? Pues será porque están bien ahí.
Si a usted, como hembra, y ya me va a venir la Bibi a meter una multa por desigualitario, le entran como a mi santa unos impulsos irrefrenables cada dos meses de cambiar los muebles del salón, contra eso la ciencia adhesiva nada puede. Y nosotros lo único que podemos hacer es desaparecer para que no nos toque empujar el aparador, que el impulso se pasará, siempre se pasan.

Malvi dijo...

jajajajaaj, pues ya que lo dices, a mi me entran impulsos de cambiar las cosas de sitio cada dos por tres (seis) y mi "santo" muchas veces no sabe dónde están las cosas, por eso mismo... PORQUE LAS CAMBIO DE SITIO MUCHÍSIMAS VECES... ajajajjajaajja, ¿será algo femenino?

Además, son irrefrenables. Muchas veces me he intentado cntener... para nada... porque no me he quedado tranquila hasta que no lo he cambiado, parece que fuera un pensamiento que te va persiguiendo y persiguiendo hasta que lo cumples... Por muy descabellado que parezca al principio... te vas convenciendo de que es lo "correcto" hasta que lo terminas haciendo... y, además y valga la redundancia, terminas con el tormento del pensamiento, dejas de pensar y quedas en paz.

un beso!

Kikas dijo...

Hasta que al cabo de dos meses entra otra vez ese cosquilleo en el estómago, como de adolescente enamorado, empujandote irrefrenablemente hacia el abismo de volver a cambiar las cosas y dejarlas, pues casi como la primera vez
Como digo es muy femenino (Lo siento Bibi, te estoy escribiendo desde Francia y ya me puedes soltar a tus comisarias igualitarias politicas, que esta vez me he escapado)
Otro, esta vez congelado, como de Cabañeros pero de verdad